{"id":1317,"date":"2025-10-31T15:40:42","date_gmt":"2025-10-31T22:40:42","guid":{"rendered":"https:\/\/othonia.org\/?p=1317"},"modified":"2025-11-07T19:27:22","modified_gmt":"2025-11-08T03:27:22","slug":"a-quien-la-muerte-no-pudo-retener","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/othonia.org\/es\/the-one-whom-death-could-not-hold\/","title":{"rendered":"A quien la muerte no pudo retener"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cDios, infinitamente perfecto y bienaventurado en s\u00ed mismo, en un plan de pura bondad cre\u00f3 libremente al hombre para hacerle part\u00edcipe de su propia vida bienaventurada\u201d.\u201d<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antes de que el mundo existiera, te conoc\u00edan. Eras visto. Eras deseado. So\u00f1aban contigo. Te anhelaban.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fuiste amado.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">T\u00fa estabas destinado a una alegr\u00eda, a una esperanza, a una gloria que \u201cning\u00fan ojo ha visto\u201d ni \u201cel coraz\u00f3n del hombre ha imaginado\u201d, un destino que abarca y, sin embargo, supera todo bien que el coraz\u00f3n humano clama incluso ahora en su b\u00fasqueda esperanzada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay una tela de lino guardada en una catedral de una ciudad industrial de Italia que tiene una historia extraordinaria, una historia que forma parte de tu historia y de mi historia, porque forma parte de nuestra historia, la historia de la humanidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cPara cumplir esto, cuando lleg\u00f3 la plenitud de los tiempos, Dios envi\u00f3 a su Hijo como Redentor y Salvador\u201d.\u201d<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta tela de lino lleva la imagen del hombre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un hombre con heridas.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestras heridas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestras heridas de miedo, de desesperaci\u00f3n. Nuestras heridas de pecado. Las heridas de una muerte para la que t\u00fa y yo no fuimos creados. Una muerte que el hombre en este lienzo, en este sudario, no merec\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, sin embargo, fue una muerte que soport\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una muerte que soport\u00f3 por ti y por m\u00ed. Un martirio de amor soportado por nosotros en todas nuestras disfunciones y luchas, en todas nuestras tensiones y desaf\u00edos, en todas las monta\u00f1as de la vida que tan a menudo parecen demasiado altas para escalar.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9l lo sab\u00eda. Y a\u00fan as\u00ed, \u00c9l lo sabe.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La carne desgarrada y crucificada que t\u00fa y yo vemos en la imagen del hombre del sudario es la carne que ha compartido todos los sufrimientos que hemos soportado o soportaremos alg\u00fan d\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La carne que vemos es la carne de un hombre que llegar\u00eda a sangrar de amor angustiado en un huerto, compartiendo un di\u00e1logo \u00edntimo con su Padre, anhelando tanto \u201cque sean uno como nosotros somos uno, yo en ellos y t\u00fa en m\u00ed, que lleguen a ser perfectamente uno, para que el mundo sepa que t\u00fa me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a m\u00ed\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cPor eso, en todo tiempo y lugar, Dios se acerca al hombre. Llama al hombre a buscarlo, a conocerlo, a amarlo con todas sus fuerzas. Convoca a todos los hombres, dispersos y divididos por el pecado, a la unidad de su familia, la Iglesia\u201d.\u201d<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En aquel oscuro jard\u00edn en la noche de Su pasi\u00f3n, el Se\u00f1or de Se\u00f1ores y Fuente de Toda Vida, la Palabra Eterna de Dios y el Logos de la Creaci\u00f3n en la carne dol\u00eda apasionadamente de amor por ti y por m\u00ed, su coraz\u00f3n palpitante resonando en \u00edntima uni\u00f3n con Su Padre Celestial. Y mientras su sangre reventaba a trav\u00e9s de su piel, imagino que este mismo coraz\u00f3n comenz\u00f3 a arder con nuestra propia visi\u00f3n, compartiendo cada momento de debilidad, cada miedo, pena, dolor y desesperaci\u00f3n, cada alienaci\u00f3n en nuestro orgullo ca\u00eddo que alguna vez hemos sufrido o llegaremos a sufrir.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cYa no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo, sino que os he llamado amigos, porque todo lo que he o\u00eddo a mi Padre os lo he dado a conocer\u201d.\u201d<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Esposo, consumido en todo su ser por el mismo amor de Dios, se un\u00eda a la humanidad en la experiencia de nuestra propia naturaleza ca\u00edda, compartiendo totalmente todo nuestro dolor y alienaci\u00f3n, toda nuestra duda y soledad, todo el aislamiento de nuestros remordimientos y errores.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y mientras el hierro le atravesaba las manos y los pies en la colina en la que iba a morir, el coraz\u00f3n que conoc\u00eda el amor y s\u00f3lo el amor -no s\u00f3lo el amor de este mundo, sino el amor eterno del Padre Todopoderoso- grit\u00f3 anhelante&nbsp;<em>\u00e1gape<\/em>&nbsp;por los mismos rostros que le inflig\u00edan este dolor inimaginable.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cPadre, perd\u00f3nalos, porque no saben lo que hacen\u201d.\u201d<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La misma persona divina cuya carne se desgarr\u00f3 por amor a ti y a m\u00ed, permiti\u00e9ndose ser traicionado, azotado, coronado, pateado, escarnecido, traspasado con hierro y, finalmente, dejado morir clavado a un madero, jadeante, brutalmente ejecutado por un poder totalitario a instancias del mismo pueblo al que hab\u00eda venido a salvar...&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta persona se levantar\u00eda pronto en un cuerpo resucitado y glorificado, saliendo de la tumba donde antes yac\u00eda su cad\u00e1ver sin vida, proclamando \u201cla paz sea con vosotros\u201d a los mismos amigos que le hab\u00edan abandonado en su hora m\u00e1s oscura.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En pocas semanas se presentar\u00eda ante estos amigos, hablando de otra persona misteriosa cuyo poder pronto llegar\u00edan a conocer, y en un momento fue \u201celevado\u201d, entrando en una gloria en la que estos mismos hombres entrar\u00edan con el tiempo ellos mismos, formando en S\u00ed mismo la puerta a la alegr\u00eda eterna que el Creador de todo ha so\u00f1ado tanto compartir con sus amados hijos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pocos d\u00edas despu\u00e9s, el mismo esp\u00edritu misterioso que trajo al mundo a este redentor por la fe de una joven jud\u00eda llegar\u00eda de nuevo, descendiendo como viento impetuoso y fuego abrasador del cielo, formando no s\u00f3lo un cambiado sino un&nbsp;<em>nuevo<\/em>&nbsp;una humanidad que crecer\u00eda para incluir a aquellos en cada continente, en cada tiempo y lugar, llamados por el divino redentor a ser el signo de la comuni\u00f3n eterna que es el mismo Dios Trino.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cEn su Hijo y por \u00c9l, invita a los hombres a convertirse, en el Esp\u00edritu Santo, en sus hijos adoptivos y, por tanto, en herederos de su vida bienaventurada\u201d.\u201d<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dios no hab\u00eda abandonado a su pueblo en su miedo y cobard\u00eda, ni lo hab\u00eda dejado solo en su aislamiento y desesperaci\u00f3n.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dios hab\u00eda venido en Esp\u00edritu, derram\u00e1ndose ahora en lo m\u00e1s profundo del ser de su pueblo, impregnando su coraz\u00f3n y su mente, moviendo y transformando todo lo que era y todo lo que pod\u00eda llegar a ser.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese momento, el cielo se extendi\u00f3 hasta la tierra en la boda del tiempo y la eternidad, en la uni\u00f3n de las cosas de ahora y las que est\u00e1n por venir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La misma Persona divina que sangr\u00f3 y fue traicionada... esa misma Persona viene ahora a nosotros, ofreci\u00e9ndose completamente en resplandeciente sencillez y absoluta humildad bajo la apariencia de pan y vino.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El viento y el fuego de la divinidad que se derramaron del cielo en el pueblo de Dios en Jerusal\u00e9n... esa misma vida se derrama ahora en nuestra propia humanidad en nuestro bautismo, en cada absoluci\u00f3n, y se profundiza en todo nuestro ser en cada comuni\u00f3n eucar\u00edstica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En aquella bendita fiesta de Jerusal\u00e9n, hace casi dos mil a\u00f1os, multitudes de peregrinos oyeron a un pescador que en otro tiempo hab\u00eda negado al mismo Se\u00f1or divino que ahora habitaba y se mov\u00eda en su interior, levantarse de nuevo y alzar audazmente la voz, declarando sin reservas: \u201cA este Jes\u00fas, entregado seg\u00fan el plan definido y la presciencia de Dios, vosotros lo crucificasteis y matasteis por manos de hombres sin ley. Dios lo resucit\u00f3, desatando los dolores de la muerte, porque no le era posible ser retenido por ella.\u201d&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mismo Amor de Dios que camina, respira y habla, aquel a quien la muerte no pudo retener, ahora vive y se mueve dentro de su pueblo y a trav\u00e9s de \u00e9l se extiende a toda la humanidad, hasta los mismos \u201cconfines de la tierra\u201d, como ese mismo Amor encarnado hab\u00eda prometido hace mucho tiempo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta persona, este hombre del que la extraordinaria tela de lino de aquella catedral de Italia es un espejo inconfundible, el hombre que el pueblo de Dios sabe por la fe que es la Palabra eternamente dicha del Creador de todo... este mismo hombre nos llama a ti y a m\u00ed como lo hizo hace mucho tiempo a aquel pescador sobre el agua.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cAn\u00edmate, soy yo. No temas\u201d.\u201d<\/em>&nbsp;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Meditaci\u00f3n sobre el icono de la Redenci\u00f3n<br \/>\nPor Zachary Eilers <\/p>","protected":false},"author":5,"featured_media":1363,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1317","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-othonia-updates"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>The One Whom Death Could Not Hold - Othonia<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/othonia.org\/es\/a-quien-la-muerte-no-pudo-retener\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"The One Whom Death Could Not Hold - 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